8. ¿Qué clase de Padre eres?

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Quizás debido a las secuelas del banquete del día anterior, Delaney se despertó más tarde de lo habitual. Tan pronto como abrí los ojos, vi a Dantalion sosteniéndome en sus brazos como de costumbre.

—Buenos días princesa.

—Uh... tú también, papá, buenos días,

Con un gran bostezo, se retorció profundamente en los brazos de Dantalion. Entonces Dantalion la apartó con cuidado y dijo:

—Bebé, te tengo un regalo.

—¿Un regalo?

«Un regalo de la nada tan temprano» Delaney intentó despertarse frotándose los ojos soñolientos.

—¿Te gustaría abrir la mano?

Como lo pidió Dantalion, extendió su mano y con un sonido de tintineo, algo fue colocado en la palma de su mano.

«Un tintineo, qué diablos...»

Delaney, quien inmediatamente miró su palma, miró el presente sin comprenderlo.

—¿Una llave?

De repente, me dio una llave. «¿Quizás es la llave de un almacén lleno de tesoros?»

Jugueteando con la pequeña llave, Dantalion se aferró a ella.

—Papá, ¿qué es esto? ¿Que abre esta llave...?

Y antes de que Delaney pudiera terminar de decir, Dantalion se desabrochó rápidamente los pantalones. Por supuesto, como siempre, pensé que su pene rojo oscuro revelaría su presencia prominente.

—¿Qué?

Un grito extraño salió de la boca de Delaney sorprendida. «Él tiene un...»

—¿Oye, oye, ese es un cinturón de castidad?

Lo era, el pene de Dantalion estaba encerrado dentro de un extraño objeto plateado. Desde el pene hasta los testículos, el cinturón de castidad estaba firmemente conectado a la cadena para que no pudiera quitárselo solo.

—Lo usaré por el resto de mi vida.

—¿Qué, que?

—Así tú no te pondrás ansiosa.

—No, no ¿...Qué es esto...?

—Line, así no podre acostarme con ninguna otra mujer que no seas tú.

Delaney miró perpleja alterno entre sus piernas y su cara varias veces.

—Papá... ¿Hablas en serio?

—Si, a mi bebé le preocupo que fuera un casanova de joven.

«No, eso fue una broma...»

Delaney, que conocía la historia original, sabía vagamente que no había vivido una vida disipada.

«¡De dónde diablos sacaste esta cosa tan grotesca...!»

—Nunca he sido un casanova. Y no tengo la intención de serlo en el futuro.

A diferencia de Delaney, que estaba desconcertada, Dantalion parecía muy serio.

—Así que no te preocupes.

Con su pene erecto atrapado, el cinturón de castidad parecía muy estrecho e incómodo. Sin embargo, Dantalion sonreía sin cambiar de expresión.

—Espero que a mi princesa le guste.

Delaney se quedó estupefacta. Luego sonrió y lo abrazó.

—¿Qué es esto, realmente...?

—¿No te gusta?

—Papá, estás incómodo.

—Aun así lo voy a usar.

—¿En serio?

—Sí, lo digo en serio. Lo quitaras cuando tú quieras.

—¿Qué pasa si nunca te lo quito?

—Entonces viviré con moderación.

—Te ves realmente estúpido.

Delaney acarició la cabeza de Dantalion como si fuera un niño. Él cerró los ojos y se entregó a sus caricias como si estuviera feliz. Al ver a Dantalion con los ojos cerrados, Delaney sonrió.

—¿Cómo diablos no amarte? A veces papá estás loco.

—¿Acaso tú?

—Sí

—¿Entonces no te gusta?

Preguntó Dantalion, abriendo los ojos, los dos estaban tan cerca que incluso el más mínimo movimiento haría que sus labios se tocaran.

—No me gusta.

—¿Puedo besarte?

—¿Desde cuándo preguntas?

Tan pronto como terminó de hablar, sus cálidos labios se juntaron. Dantalion envolvió sus brazos alrededor de la cintura de Delaney con fuerza, giró ligeramente la cabeza, mordiendo sus labios y chupando más profundo.

—...Te amo.

—Yo también, papá.

Delaney susurró mientras bajaba la mano que sostenía la llave.

—Te quiero mucho.

Dantalion sonrió siniestramente cuando sintió que el cierre del cinturón de castidad se aflojaba con un sonido de traqueteo.

—¿Me lo vas a quitar?

—¿Debería cerrarlo de nuevo?

—No, al menos follemos tres veces.

—...pervertido.

—He estado pensando en ello, pero no creo que sea algo que debas decirme bebé, ya que eres quien se masturbaba con el retrato de tú papá que cuelga en tú habitación.

Delaney arqueó ligeramente las cejas ante sus palabras, con intención de burlarse de él dijo, cerrando el cinturón de castidad de nuevo.

—... Lo cerraré de nuevo.

—Oh, no... ¡No, no! Lo siento. Estaba bromeando, princesa. ¿Si?

Dantalion se rectificó tardíamente y murmuró como un sinvergüenza. Al ver lo inadecuado que era, Delaney inexpresiva solo lo miró fijamente.

—Lo siento, estaba bromeando. El pervertido es tu padre, no su bebé. Cuando mi princesa dormía le metía el pene en su boca, le chupaba el coño y...

—¿Qué metiste en mi boca mientras dormía?

Rápidamente cerró la boca, pero sus palabras ya habían salido. Delaney, que sabía que Dantalion la había estado toqueteando y follado todas las noches no sabía qué había hecho específicamente, suspiró y sacudió la cabeza.

—Oh, Dios mío, ¿qué diablos le hiciste a tu hija mientras dormía? Desvergonzado, pervertido.

Él sonrió inofensivamente, y besó cada parte del cuerpo de Delaney.

—Te amo.

—No intentes engañarme con esas palabras

—Entonces, ¿cuál es tú trato?

Dantalion bajó lentamente por su cuerpo y susurró en voz baja.

—¿Te gustaría que te chupe el coño?

Luego, ante el comentario descarado que dijo, Delaney se echó a reír y frotó los dedos de sus pies en su muy erecto pene como si lo estuviera pensando.

—UH Huh.

Luego, un breve gemido salió de la boca de Dantalion.

—Quieres chuparlo.

Delaney entrecerró los ojos y dijo lo que pensaba en ese momento.

—Pareces un verdadero pervertido.

—Porque soy un verdadero pervertido.

—¿Qué clase de papá eres?

Aunque refunfuñó, siguió los gestos de Dantalion y abrió suavemente las piernas.

—Pero te amo, Line.

—Yo también... eres al único al que amo en este mundo.

Ni siquiera puedo imaginar cómo habría sobrevivido en este extraño mundo sin él.

Dantalion, que no conocía el significado oculto de la palabra —mundo—, sonrió ampliamente feliz. La luz del sol de la mañana que entraba por la ventana era muy brillante. Como el futuro de ellos dos.

—Papá, ¿sabes?

—¿Qué?

—¿No podemos irnos a vivir a la finca?

—Bueno, ¿por qué de repente?

—Quiero vivir con mi papá en la finca. En vez de aquí en la capital en esta mansión, realmente no me gustan los eventos sociales ni nada de eso.

—Podemos hacerlo si quieres.

Dantalion estaba encantado al pensar en despertarse todas las mañanas abrazando a Delaney. A diferencia del pasado, cuando me sentía cansado de comenzar otro día con la misma rutina, después de que ella llegó a mi vida, cada día es nuevo estaba lleno de extrañas emociones y expectativas.

Incluso con mi corazón lleno de ansiedad con ella construí una profunda confianza y un profundo afecto con confianza mutua. Dantalion se dio cuenta que del amor no se puede huir ni escapar. Incluso si su forma cambia, se queda a nuestro lado como una brisa primaveral.

Por supuesto, los dos nos sentíamos morir si no estábamos juntos, pero hubo momentos en que discutíamos por asuntos privados. Pero no lo manteníamos por mucho tiempo. Simplemente lavábamos los sentimientos molestos como un rio que fluye.

Porque la vida era demasiado corta para ver solo las cosas malas debíamos escuchar solo las cosas buenas y sentir solo cosas buenas. Dantalion estaba feliz de poder llenar la vida de Delaney, a veces como padre, a veces como mejor amigo, a veces como hombre, o en cualquier forma.

Epilogo

Han pasado tres meses desde que bajaron a la finca y empezó a vivir como la esposa del Gran Duque. Una carta llegó para Delaney. Como estaba lejos de la sociedad, Delaney desconcertada miró al remitente tan pronto como recibió la carta.

—¿Quién será?

El nombre que le dio miedo al principio leer en el sobre sellado era el de Lavia. Delaney, sorprendida por la persona inesperada, abrió mucho los ojos y leyó la carta.

—Dijo que me contactaría pronto, pero pensé que lo decía por cortesía.

La carta de Lavia decía que había oído que había bajado a la finca y me pidió que la invitara. En ese momento me sentí un poco sola en la tranquila finca. Pensé que sería bueno que viniera y comencé a escribir la respuesta de inmediato.

Normalmente primero necesitaría el permiso del señor si quiere invitar a un noble con gran estatus a la propiedad, pero Delaney felizmente escribió la invitación sin el consentimiento de Dantalion. Después de todo Dantalion jamás le negaría una petición. No había forma de que se negara a que Lavia viniera como su invitada. Bueno eso, pensó Delaney tan inocentemente.

—No.

En el comedor, donde conversaban diariamente mientras comían, se escuchó la voz de Dantalion disgustado respondiendo fríamente.

—¿Que? ¿Por qué?

—Ese bastardo no... pero... Hmmmm, ese chico no puede venir.

—¿Qué? ¡No hay razón para eso!

—Ese bastardo definitivamente tiene intenciones impuras hacia mi princesa.

—¡De qué estás hablando! Ella es una chica.

A pesar de las palabras de Delaney, Dantalion se mostró terco. Delaney frunció el ceño ligeramente ante la inesperada situación.

—Pero papá.

—¿Qué?

—... En realidad, ya le mande la invitación.

Murmuró, evitando la mirada de Dantalion.

—Ha pasado un tiempo desde que le respondí que podía venir... Creo que llegará pronto...

La expresión de Dantalion se oscureció notablemente ante lo que dijo.

—Bebé, ¿cómo pudiste hacerlo sin decirle a papá...?

—Lo siento... No sabía que dirías que no.

—Como era de esperar, debe ser Satanás. Y ya encanto a mi dulce princesa para que le enviara una invitación.

—No, por favor... ¡no digas tonterías!

Entonces, mientras los dos estaban discutiendo, el mayordomo anunció la visita de su invitado. Fue la noticia de la visita de Lavia que lo puso como fiera y dijo.

—Deshazte de ella ahora mismo.

—¡No!

—De ninguna manera, princesa. ¿Cómo puedes dejar a tu padre por esa pequeña anchoa?

—¿Qué quieres decir con anchoa? ¡Es la Princesa del Reino de Glen!

—Pero no puedo dejar que estés junto a ella. Sus ojos son impuros. Cuando mira a mi bebé es muy...

—¡Qué demonios te pasa!

Dantalion rodeó la cintura de Delaney y la atrajo hacia él. Luego la miró fijamente con una triste mirada.

—Bebé, no salgas con ella. ¿Por qué mejor no sales a caminar con papá? ¿Si?

—Pero papá. La princesa ya llegó...

—Está bien, no es asunto tuyo. Si la dejas en paz, se ira por sí sola.

—Por favor, papá... Desearía tener al menos un amigo de mi edad.

Delaney murmuró, luciendo malhumorada. Dantalion se puso rígido al saber que quería un amigo de su edad.

—.... Si necesitas un amigo, debes buscar a alguien más. No es realmente un amigo a quien invitaste.

Suspiró mientras observaba a Delaney sin decir una palabra.

Dantalion recordó el banquete en el palacio imperial, donde conoció a Lavia por primera vez. Lavia supo que las estaba mirando antes de que Delaney pudiera darse cuenta. Y aun sabiéndolo, envolvió la cintura de Delaney a propósito y la abrazo acercándola más a su cuerpo.

«Maldito bastardo»

No puedo creer que un tipo así este cerca de Line. A pesar de que no era un hombre, no le gustaba en absoluto.

«Si es una princesa extranjera, simplemente debió regresar en silencio a su país, pero ¿por qué vino a husmear al territorio de Baal?»

Sin embargo, Dantalion, quien firmemente dijo que no, sabía la verdad de sus intenciones.

Al haber invitado a un miembro de la familia real de otro país no podía ser descortés.

—Líne

Dantalion la llamó de mala gana y dijo.

—Tres días, sólo tres días.

La expresión de Delaney se iluminó ante sus palabras.

—¡Guau! ¡Muchas gracias, sabía que aceptarías!

Delaney abrazó su cuello y lo besó de una manera linda. Dantalion sonrió suavemente y le acarició la cabeza un par de veces.

—Siento mucho haber aceptado que nos visitara.

—No, papá, lo siente por ser tan malo al respecto.

Los dos, que rápidamente se reconciliaron como si jamás hubieran discutido, sonrieron y se abrazaron, y no se separaron por un tiempo. La voz del mayordomo se escuchó una vez más entre las dos personas que se daban de besos, dijo que llevó a Lavia al salón.

Dantalion luchó por reprimir su desgana y se levantó de su asiento. Llegó un invitado, así que como señor, tenía que salir a recibirlo.

—Hace mucho tiempo que no la veo, mi lady, ¿cómo ha estado?

Tan pronto como entraron en el salón, escuché el saludo de Lavia, quien saludó primero a Delaney antes que a Dantalion aun teniéndolo frente a ella.

—Supongo que no le enseñaron buenos modales a la princesa en Glen.

Dantalion refunfuñó. Entonces Lavia respondió con una brillante sonrisa sabiendo que él se quejaría.

—Jaja, debo haberme cegado por un momento por la belleza de la princesa. No se ofenda demasiado su excelencia.

—Mirando lo que ha dicho y hecho la princesa, el rey de Glen debe estar muy preocupado. Por qué podría ser un gran escándalo la homosexualidad de su hija.

S: jamás comento pero aquí me dio algo, imagina el gran escándalo por INCESTO.

A pesar del descarado comentario de Dantalion, Lavia respondió astuta con una sonrisa.

—Como el escándalo de Baal.

S: Eso mamona

Dantalion, que no tenía nada que decir, mantuvo su sonrisa, rechinando inevitablemente las muelas. Delaney, que los miraba a ambos en secreto, aplaudió dándole la bienvenida a Lavia.

—Princesa, hiciste un gran viaje para venir hasta aquí.

Dijo con voz aguda a propósito, para cambiar el estado de ánimo. Luego se sentó a lado de Dantalion para calmarlo, ya que parecía ansioso por ser sarcástico.

—Si fue un largo viaje, pero volver a ver a la princesa alivia toda mi fatiga.

Dijo Lavia, mirando directamente a Delaney.

—Creo que es porque estaba triste ya que el baile fue la última vez que nos vimos.

—Gracias por decir eso.

Dantalion chasqueó la lengua ya que desaprobaba que las dos se estuvieran elogiando. No me gustaba lo que decía Lavia. Cada vez que me veía sentía que no le agradaba, y era más amable con Delaney. Eso no es todo. Cuando me hablaba se refería a mi como el Gran Duque pero con Delaney la llamaba por su nombre.

—Eres un tramposo.

Aunque no era un hombre de verdad, Dantalion aún lo veía como uno y rechino los dientes. No lo creía simplemente por su pelo corto y su apariencia ya que disfrutaba vestir un uniforme. Era por sus acciones. Es amable con Delaney coqueteando con ella, le decía malas palabras, fingía falta de tacto, estaba cerca de ella. Eran un montón de cosas que no me gustaban.

Delaney, que no sabía lo que estaba pensando Dantalion, estaba intrigada por Lavia.

«No puedo creer que la protagonista de la historia original haya cambiado así... Me sentí rara.

Entonces, ¿qué pasará con la historia original?

Dado que la protagonista ha cambiado, la historia original también, ¿verdad?»

Bueno, aunque en este momento solo fueran los personajes de papá y Lavia... Delaney los miró. Los dos trataron de no hacerlo tan obvio como fuera posible, pero en realidad, estaban sonriendo y mirándose fijamente como si se fueran a matar. Mirando a los feroces ojos de Dantalion, se rascó la nuca con desconcierto.

«¿Dónde diablos quedo mi padre quien se enamoró de Lavia a primer vista?»

A diferencia de Dantalion de la historia original, que Delaney no conocía, quien sufrió de falta de afecto, el Dantalion frente a ella no sufrió lo mismo por mucho tiempo gracias a ella. A diferencia del personaje original, el corazón de Dantalion estaba completamente lleno de amor por Delaney, y no tenía espacio para amar a otra persona. Por eso era por lo que no se enamoró de Lavia, no por que tuviera el cabello corto y vistiera un uniforme.

—Por cierto, parce que le sienta bien vivir en la finca Princesa, se ve mucho mejor que en el baile.

—Eres buena con las palabras.

Dijo Dantalion, antes de que Delyne pudiera responder, mirando a Lavia, quien solo decía palabras amables.

—Line, ten cuidado. Por lo general, los estafadores son buenos con las palabras.

—Es mejor que el Gran Duque que ni siquiera puede decir nada.

—A diferencia de la princesa, estoy en una posición en la que no tengo que decir nada.

—Bueno, nadie está dispuesto a hablar primero con el Gran Duque, así que tiene razón.

—A diferencia de una princesa que habla como una mujer lujuriosa.

Delaney negó con la cabeza mientras miraba a los dos que discutían cada vez que hacían contacto visual.

«Aunque estoy feliz»

Me pregunte «qué hubiera pasado si mi papá se hubiera enamorado de Lavia como en la historia original...»

Mirando la relación entre los dos ahora, parecía que no sucedería incluso si no me hubiera despertado ese día. Delaney se sintió aliviada.

—¿Qué? ¿Dormirás en otra habitación?

La voz de Dantalion resonó con fuerza en la oficina, y Delaney, sorprendida, se llevó el dedo índice a la boca e hizo un sshhiii

—¡Papá, baja la voz! ¿Qué pasa si la princesa te escucha?

—¡No, no, pero...!

—Lo siento, a mí tampoco me gusta la idea de dormir separada de ti. Sin embargo, mientras la princesa esté aquí, dormiré en otra habitación en caso de cualquier imprevisto. ¿Sí?

Dantalion estaba desesperado, ya que había estado triste y enfadado todo el día.

«¡Originalmente, comíamos juntos, dábamos un paseo después de la comida y después comíamos un pequeño refrigerio!»

Estaba molesto porque Lavia había interfiriendo como una impureza todo el tiempo, pero ya era hora de ir a dormir, pero ella quiere que durmamos separados. Sus palabras fueron como rayos para él, que había estado esperando el momento de quedarse solos.

—.... ¿Cómo puedes pedirme esto?

—Lo siento, pero ¿y si la princesa me ve salir de tu habitación por la mañana?

—Ese maldito bastardo playboy...

Incapaz de resistirse, apretó los puños y murmuró palabrotas.

«Si la princesa no hubiera venido, ¡habría estado pasando un buen rato con Delaney como siempre!»

Para Dantalion, Lavia era nada menos que un villano.

—Lo siento mucho. Odio estar lejos de ti también, pero... Solo haremos esto por tres días. ¿Está bien, papá?

Al ver la actitud obstinada de Delaney, Dantalion se rindió rápidamente. No puedo creer que vaya a pasar la noche lejos de Delaney, que es mi otra mitad. No hemos hecho eso desde que confirmamos nuestros sentimientos. Dantalion suspiró pesadamente.

A diferencia de mí, que estaba destrozado por el hecho de que teníamos que dormir separados durante tres días, al ver la cara de Delaney, que no parecía estar muy agitada, sentí que ella solo estaba siendo traviesa. Esa noche, Delaney se dirigió en silencio a la habitación de Dantalion y llamó a la puerta un par de veces.

—Papá, ¿estás dormido?

A Delaney le resulto incómodo dormir lejos de Dantalion. Lo observe todo el día y vi que estuvo incomodo por la visita de Lavia y también el hecho de que se puso muy desconsolado cuando le sugerí que usáramos habitaciones separadas.

—...¿Papá?

Sin embargo, Dantalion, quien me habría dado la bienvenida de inmediato, ahora no me respondía.

«Es extraño, no creo que ya te hayas dormido»

Delaney miró la hora una vez más y luego giró lentamente el pomo de la puerta. Afortunadamente, la puerta se abrió sin problemas, probablemente porque no estaba cerrada con llave.

—Papá, ¿estás dormido?

Dantalion se había quedado dormido muy temprano y estaba acurrucado en la cama con una manta sobre él. Delaney notó el cabello negro que sobresalía de la manta y se acercó a él con una sonrisa.

—Papá, estoy aquí.

«Estoy segura de que aún no se ha dormido...» pero Dantalion ni siquiera se movió ante la llamada de Delaney.

—¿Papá?

Delaney levantó la manta. Como era de esperar, estaba completamente despierto. Sus ojos rojos se deslizaron sobre Delaney. Luego volvió a apartar la mirada.

—....¿Por qué viniste? —Dijo Dantalion sin mirar a Delaney a los ojos.

—¿Qué pasa si la princesa te ve? —Dijo de mal humor.

Cuando lo vio, el rostro de Delaney se puso pálido y solo parpadeo. Ahora parecía un gran perro que expresaba su decepción con todo su cuerpo.

—Um... Papá, ¿estabas muy molesto?

—...no.

—Estás mintiendo.

—Realmente no lo estoy, así que no tienes que preocuparte. Vuelve a dormir. Temo que la princesa pueda verte.

«Realmente nadie dijo que tenías que preocuparte por eso» Delaney sonrió levemente y se acercó a Dantalion.

—¿Así que no vas a verme a la cara?

—Papá.

—Papá.

Incluso cuando Delaney lo golpeó en la espalda, no se movió. Dantalion permaneció en silencio dándole la espalda.

—Papá, por favor quiero verte. Te extraño.

—Gran Duque de Baal.

—¿De verdad no me dejaras verte?

Por supuesto, a los ojos de Delaney, Dantalion desconsolado era lindo. Delaney se sentó a su lado en silencio, frotó suavemente su rostro contra su espalda. Quizás la decepción fue bastante grande, pero Dantalion, quien ya se habría dado la vuelta para abrazarla, ahora solo estaba actuando hosco. Al final, sacó la llave de su bolsillo, era la llave del cinturón de castidad que Dantalion le había regalado.

Pero ni siquiera la miró, aun cuando suele pegarse a ella como perro en celo con sólo oír el tintineo de la llave. Pensando que era simplemente encantador, Delaney aflojó lentamente la correa del frente de Dantalion. Cuando comenzó a desatar el cinturón de castidad con sus pequeñas manos, su gran cuerpo tembló. El cuerpo de Dantalion se puso rígido porque estaba tratando de soportar la emoción. Delaney, que se dio cuenta rápido de ese hecho, sonrío y de repente agarró su pene.

—Puaj...

Entonces, un gemido bajo fluyó de los dientes de Dantalion. Pero aun así siguió siendo bastante terco y no se dio la vuelta ni miro a Delaney. Mirando a Dantalion, que todavía tenía una expresión hosca, Delaney agarró su pene más fuerte. Podía sentir claramente las gruesas venas en la palma de su mano. Después de acariciarlo suavemente una vez desde la raíz hasta la punta del glande, Delaney agarró la cosa de Dantalion y comenzó a sacudirla en serio.

Pude sentir el caliente pene hincharse y ponerse duro en mi mano. En la habitación, solo se podía escuchar alternativamente el extraño sonido de la fricción de la carne y el dolor del hombre que soportaba no gemir.

«¿Cuánto tiempo más debo frotar su pene?

Pensé que esto lo solucionaría rápido...»

Delaney miraba la espalda de Dantalion, que seguía de mal humor, mientras seguía masturbándolo. Después de pensar por un momento, se le ocurrió una idea y sonrío traviesa. Luego dijo con voz temblorosa.

—Papá....

De nuevo, no hubo respuesta. Delaney abrazó su espalda, él sacudió sus delgados brazos sin siquiera parpadear.

—Por supuesto, pensé que ese no iba a ser el caso, pero...

Su voz un poco ronca junto a un ligero sollozo se escuchó peligrosamente en la habitación.

—Tal vez... ¿ya no te gusto? Yo no lo sabía y te molesté sin saberlo...

Derramo una pequeña lágrima en el rostro de Dantalion, quien todavía seguía enfadado. Pude sentirlo estremecerse, contemplando si darse la vuelta o no. Delaney, ingeniosa, se dio cuenta rápidamente de las intenciones de Dantalion y se mordió el labio, para poder llorar.

—Lo siento, no lo sabía...

Lágrimas rodaron por las pálidas mejillas de Delaney. No se detuvo ahí, sino que sorbió e incluso le arregló la ropa. Dantalion, preocupado por ella, trago saliva seca.

Pronto la cama se tambaleo y sintió que Delaney se había levantado de la cama. Reconociendo que estaba a punto de salir de la habitación, Dantalion inmediatamente se incorporó.

—¡Line...!

Luego la agarró apresuradamente mientras ella intentaba salir de la habitación con los hombros caídos.

—¡Espera un segundo, bebé! — Dijo Dantalion, agarrando la cintura de Delaney a toda prisa.

—Lo siento, papá se equivocó.

—No, no, no, no... No tenía que obligarte a hacerlo, snif, lo siento...

—No me estas obligando a hacerlo. Lo siento mucho mi princesa, no puedo creer que me este enfurruñado a mi edad y haya sido malo con mi princesa. Lo siento... lo siento mucho, no llores, Line.

Dantalion, desconcertado, dijo calmando a Delaney, que lloraba.

—No es que no me haya gustado ni nada por el estilo. Solo estoy molesto... Así que es suficiente ya no llores...

Delaney estaba luchando por no sonreír, logro mantener su triste mirada, se secó los ojos y miró hacia atrás.

—...¿De verdad?

—Lo juro.

—Estaba tan asustada... ...que pensé que papá jamás me volvería a mirar... ...no quiero que papá me vuelva a dar la espalda.

Ante eso, Dantalion se mordió el labio y consoló a Delaney.

«Al contrario, estaba aterrado, ¡le di la espalda a Delaney! ¿Me volví loco por un segundo?

¡¡Un tipo como yo que chupaba su coño mientras dormía y la dejaba dolorida, yo que soy un viejo y no tengo nada más que dinero y un pene!!

¡Delaney estuvo dispuesta a darme su corazón y dejarme abrazarla! ¿Qué hice sin conocer mi lugar?

Incluso si estoy loco, estoy seriamente loco

¿Cómo pude darle la espalda a Delaney solo porque estoy molesto?»

Si ella no hubiera aceptado hacerlo, no sería capaz de abrazarla mientras estaba agradecido por su amor, incluso si lo abofetea sin ninguna razón el solo debe obedecerla en todo.

Sin embargo, se atrevió a enfurruñarse porque ella no sabía el por qué estaba enojado... Después de terminar sus pensamientos, Dantalion se culpó y abrazo los hombros temblorosos de Delaney, sin poder hacer nada.

—bebé...

A diferencia de él, que estaba perturbado, Delaney no pudo controlar el temblor de su cuerpo porque estaba tratando de contener la risa. Al final, Delaney, que ya no pudo soportarlo más, soltó una risita tosida.

—Pfft... ¡Ugh!

Finalmente, se agarró el estómago y se rio.

—¿Line, Line...?

—No puedes estar tan desconsolado.

Miró a Delaney, quien sacudía los hombros con indiferencia, Dantalion entrecerró los ojos perplejo.

—Solo te hice una broma, porque no dejabas de estar enfadado.

Solo entonces Dantalion comprendió la situación y sonrió tontamente. Delaney sonrió y le tocó la mejilla.

—Lo siento, papá. ¿Estas sorprendido?

Todo esto fue una broma. En vano, se mordió los labios a punto de decir algo de nuevo y bajó la mirada. Parecía bastante patético.

—No puedo creer que fuera una broma...

Fue solo por un momento que miro los dedos de los pies con un rostro sombrío, y Dantalion de repente agarró a Delaney entre sus brazos. Luego, antes de que pudiera preguntar, la acostó suavemente en la cama.

—Me asustaste.

—Oh, papá

—Mi corazón latía con fuerza sin saber que era una broma— Dijo, sacando su enorme pene de sus pantalones flojos.

—Entonces podemos continuar con lo que estábamos haciendo. ¿Verdad, cariño?

Tan pronto como termino de hablar, Dantalion le quitó violentamente el camisón a Delaney y este cayó al suelo. Ella rápidamente envolvió sus brazos alrededor de sus pechos para cubrirlos ya que se habían revelado al igual que todo su cuerpo en un instante.

—Papá, pooh... siento cosquillas.

Los pezones por el rose del frio aire se elevaron bruscamente al quedar expuestos al exterior sin previo aviso, Dantalion sonrió mientras quitaba el brazo de Delaney, que estaba tratando de cubrirlos sin apretarlos.

—Estaba deprimido al pensar que no podría follar tú dulce coño, mientras la maldita princesa este aquí.

Murmuró, frotando su pene entre las piernas de Delaney, sin pestañear.

—La verdad es que estoy muy feliz de que Line haya venido a verme.

Dantalion derramo suaves besos por su cuello blanco y esbelto.

—Pero me estaba quejando por nada... ...lo siento, Line.

—Papá, está bien, no tienes que deprimirte.

Dantalion, que había estado lamiendo cerca de la clavícula, bajó lentamente por su cuerpo y se dirigió hacia su magullado pecho. Sin demora, mordió su pecho y sonrió, cerrando los ojos como en éxtasis. Chupo su excitado pezón, lo lamio y mordió suavemente con los dientes, Delaney frunció el ceño. Le hizo cosquillas con la punta de la lengua lamiendo alrededor del pezón, lamiendo como si fueran un dulce.

—Eh... me haces cosquillas.

Su pequeña mano se hundió en el cabello de Dantalion. Cada vez que sus suaves labios chupaban el pico sensible, sin notarlo, ella jalaba el cabello de Dantalion. Lamió sus pezones con una mirada decidida y descarada, y fue un poco más abajo y se dirigió hacia el coño de Delaney. Dantalion metió la cabeza entre sus delgadas piernas y frotó sus labios sobre la ropa interior que cubría el lugar secreto.

—Ja... Line.

El hinchado montículo que sentía a través de la fina tela era encantador. Inhalando y exhalando lentamente, hizo a un lado con cuidado la tela.

Delaney lo miró y dijo en broma.

—Pero papá, eres sorprendentemente estrecho de mente.

—¿Qué?

—Bueno... pensé que estarías decidido a hacerlo a pesar de que la princesa este aquí porque eres mucho mayor que yo.

El rostro de Dantalion se oscureció por lo que dijo Delaney.

—Pero me sorprendió verte tan enojado.

Delaney no se detuvo allí, sino que se rio diciéndole de nuevo, que era un padre con mente estrecha. Dantalion, quien le chupaba el coño con avidez como si fuera un perro en celo, solo parpadeó como un idiota.

—¿Yo soy de mente estrecha? ¿YO?

—Sí papá.

«¿No es lo mismo que decir que lo que paso esta noche no valió la pena?» Dantalion se puso nervioso y dijo como excusa.

—No... No. Line, lo siento, pero soy muy generoso... ...y, eh, ese tipo de personas. Es un poco... es un caso especial.

—Bueno, no tienes que poner excusas. Me gusta mi papá de mente estrecha.

—Incluso si no lo soy.

—Bueno, si tú lo dices, te diré que sí.

—Bebé, no estoy diciendo eso, solo estoy diciendo que realmente...

—Sí, sí. Mi papá tiene un gran corazón.

Delaney deliberadamente expuso el interior de Dantalion, ya que se veía tan lindo estando nervioso por la vergüenza. Dantalion, que no sabía lo que pensaba, hizo un puchero, triste por el hecho de que se había convertido en un hombre de mente estrecha.

«¿Cómo pude tener una expresión más sombría que antes?»

Dantalion, que estuvo deprimido un rato, de repente sus ojos centellearon y miró a Delaney.

—Mi princesa debe estar muy feliz de que su padre sea un hombre de mente estrecha.

Murmuró e inmediatamente le arrancó la ropa interior a Delaney.

—Sí, es así como dices, cuando se trata de ti, soy de mente estrecha, más que cualquier pueblerino en la finca.

Luego, de repente metió su dedo a través de su grieta. Los labios que habían estado cerrados fueron abiertos de par en par por el dedo de Dantalion.

—Todavía no me encuentro muy feliz. Por culpa de esa maldita princesa, no pude comer en mi castillo a mi hija y estuve como perro en celo.

Expresando su disgusto en voz baja, presionó ligeramente el hinchado clítoris.

—¡Ay...!

Sorprendida por el súbito estímulo, Delaney se estremeció y Dantalion apretó el pequeño cuerpo, como si no pudiera resistirse.

—No creo que pueda sentirme aliviado incluso si follo el coño de mi princesa toda la noche.

Delaney tembló cuando susurro en su oído. Incluso su voz apagada y quebrada era dulce.

—Entonces... bueno, lo haremos hasta la mañana.

—¿Qué?

Sabiendo claramente a lo que se refería, asintió, arrastrando los pies como si no supiera. Delaney lo besó, abrazándolo, fingiendo no haber ganado.

—Um... lo malo que vas a hacer ahora...

Dantalion hizo una mueca y rodo el diminuto clítoris con la punta de los dedos.

—Sí, tendré que follarte hasta la mañana para que no tengas la energía para coquetear con esa maldita princesa.

Delaney solo se limitó a sonreír ante las vulgares palabras de Dantalion, porque ya estaba acostumbrada.

El líquido de amor ya fluía sin parar del agujero rosado. El dedo de Dantalion recorrió la abertura vaginal, y esparció el líquido pegajoso sobre el clítoris.

—Eh, eh...

Delaney se puso rígida por el escalofrió que subió por su columna vertebral. Dantalion se emocionó más por su encantadora reacción, por lo que aumentó la velocidad de sus gestos con los dedos.

El pequeño agujero era como si fuera un tarro de miel, incluso si presionaba ligeramente el área alrededor, el líquido de amor fluía. Era muy obsceno verlo cada vez que lo hacía. Los dedos de papá se movían de un lado a otro entre la vagina y el clítoris, atormentando constantemente su sensible carne. Cada vez que eso sucedía, Delaney sentía como se sonrojaba sus mejillas y su interior se ponía aún más caliente. Dantalion retorció el hinchado clítoris, que se volvió más rígido que antes, pellizcándolo con fuerza con clara intención.

—Ay, papá... eh... eh

Sorprendida, Delaney se estremeció. El agujero estaba ocupado masticando su dedo contrayéndose. Gracias a esto, el líquido de amor empapó la mano de Dantalion. Sus dedos se cernieron sobre el clítoris como si fuera un niño jugando sobre hielo y luego giraron repentinamente, metiendo los dedos dentro de su agujero sin previo aviso.

—Eh...!

El interior húmedo y pegajoso también se sorprendió, y se contrajo rápidamente, por lo que los dedos de Dantalion fueron succionados fácilmente por el agujero. Con el dedo índice y el medio jugaba con su agujero moviéndolos de un lado a otro, flotándole el clítoris con el pulgar.

El objeto extraño, al que no podía acostumbrarse sin importar cuántas veces lo hiciera, hizo que el coño de Delaney se contrajera sin parar y mordió los dedos de Dantalion. Los dedos hurgando el interior se movieron haciendo un par de tijeras tratando de ensanchar el agujero, y luego los saco lentamente. Y lo que metió después Dantalion fue su duro pene.

—Papá, más despacio.... se gentil...

—Sí, iré con calma.

Dijo Dantalion aceptando por alguna razón a su llorosa petición mientras Delaney lo miraba inesperadamente a los ojos.

—Te follare toda la noche hasta la mañana, así que tendré cuidado para que mi princesa no se canse.

A diferencia de lo que dijo, la sonrisa de Dantalion fue muy tétrica. Delaney, que lo miraba fijamente, sintió un escalofrío y se mordió el labio.

—Puuuuuuuuu, ¿qué paso con eso de ser gentil?

—Quise decir que voy a meterlo suavemente. A ti te gusta cuando lo meto muy profundo y cuando golpeo ese punto.

Diciendo eso, Dantalion agarró su pene y empujó la punta entre los labios. El glande, que estaba cubierto de líquido de cobre, lo froto libremente alrededor del clítoris.

—Uh,mmm, me hace cosquillas...

—Al frotar te hago cosquillas, mmm, entonces debería hacerte más cosquillas.

El glande, como la cabeza de una serpiente, lo floto una vez más en el hinchado clítoris, y luego lo metió en el agujero. El rojizo agujero se contrajo como si fuera un perro dándole la bienvenida a su dueño, cuando el trozo de carne que ya le era familiar lo invadió se contrajo varias veces. Dantalion, que la observó por un momento, respiró lenta y profundamente y de una estocada con fuerza abrió el pequeño coño con su pene y este se tragó el glande de una vez.

Delaney gimió, mordiéndose los labios ante la intrusión de la cosa caliente y dura.

Ahora que le había metido el glande sin darle tiempo para adaptarse. Su falo duro lleno de sangre comenzó a abrir su interior mientras se introducía en su suave coño. El estrecho agujero se tragó su cosa sin dificultad.

—Jaja...

El falo de carne que se erguía entre las piernas de Dantalion pronto desapareció en el agujero escarlata. Solo después de que su padre metió hasta la raíz su pene, Delaney logró exhalar un suspiro de alivio.

Podía sentir su pene, que llenaba por completo su agujero, latiendo con fuerza como si fuera un corazón creciendo en tamaño. Sintiendo la presión en todas direcciones, Delaney soltó un gemido le clavó las uñas en el hombro a Dantalion.

—Ugh, ah, papá...

Le hacía cosquillas en el estómago, pero también sentía que ardía de calor. La cosa de Dantalion la sentía desconocida estirando su esbelto vientre. El pene, que había sido enterrado lo suficientemente profundo como para apuñalar su útero, lo saco para volver a meterlo hasta la raíz.

Delaney respiraba con dificultad debido a la sensación cada vez que el gran pene se movía sin piedad. Cada vez que Dantalion la penetraba, su interior siendo perforado sin piedad se contraía por el placer. Debido al intenso placer ni siquiera podía mover un dedo.

En cada envestida sentía el glande, que era como la cabeza de una serpiente, flotarse contra su pared interna como queriendo marcarla dándole descargas de placer. Delaney jadeaba excitada con cada envestida de Dantalion.

—¡Jajaja, eh!

Delaney gimió mientras Dantalion le daba unas cuantas estocadas más. Agarró sus esbeltas piernas y las flexiono hacia sus pechos, la miro impotente con el coño expuesto, y se lamió los labios. Los dulces labios que suponía debían estar cerrados se habían abierto de par en par hacía mucho tiempo, con el feo falo atrapado en el pequeño hoyo entre ellos, este se movía dentro y fuera del estrecho agujero, como si estuviera marcando un campo de nieve blanca.

Dantalion metía su pene como una bestia enojada. Cada vez que eso sucedía, se adhería la pegajosa piel a su duro falo repetidamente y se contraía. Con cada envestida los jugos de amor se derramaban a través de la unión. Debido a la humedad la fricción y el movimiento del pene era resbaladizo y bueno. Gracias a esto, Dantalion sintió que iba a llegar al clímax y acelero sus estocadas.

—G, gentilmente, jeje. ¡Prometiste hacerlo!

Delaney reclamo venenosa ante sus embestidas que se volvieron más intensas de lo que había prometido, pero por supuesto él ni siquiera parpadeó.

—Oh, Dios mío. Lo olvidé

—Esto es... Ugh, ¿De verdad? Suspiro, se gentil... Papá, de verdad... Mañana voy a salir con la princesa para mostrarle la finca.

Ante sus palabras, Dantalion levantó una ceja.

—¿En serio? Es la primera vez que escucho eso

—Sí, papá... así que sé un poco...más gentil... por favor..

Dantalion chasqueo la lengua frotando sus pechos con fuerza mientras se balanceaban y dijo.

—¿Qué pasa si no lo hago?

—¿Que, qué?

—Darás un paseo por la finca con la Princesa Lavia.

Mientras miraba a Delaney con los ojos entrecerrados, pensó.

«Si te follo lo suficiente para que no puedas caminar mañana, ¿naturalmente cancelaras el paseo por la finca?»

—Realmente no quiero que salgas con ese bastardo.

Tan pronto como Dantalion terminó de hablar, abrazó a Delaney con tanta fuerza que ella no pudo moverse. Luego, como un perro en celo comenzó a envestirla con gran velocidad hasta perforar su útero.

—¡Ah, ah, ah, ah, ah! Papá...

Delaney trató de llamarlo, pero Dantalion solo la reprimió con su sólido cuerpo como una roca, rasgando brutalmente la sensible pared interior. Delaney, incapaz de soportarlo, dejó escapar gemidos de dolor y le arranco el pelo a Dantalion. El agujero fue desgarrado sin piedad con un áspero sonido de la carne chocando entre sí. El pene se hincho como si estuviera a punto de explotar, con unas cuantas estocadas más se vino en el interior de Delaney. Ráfagas de espesa leche caliente fueron derramadas y esparcidas en toda la estrecha pared interior.

Dantalion, que se estremeció y derramo toda su lujuria, acarició el cabello sudoroso de Delaney y derramó amorosos besos sobre su rostro. Sin fuerza para mover si quiera un dedo, Delaney apenas respiro.

—Mi bonita Line.

Dantalion sonrió con lujuria, frotando su pene de nuevo hinchado entre sus piernas. Mientras frotaba su pene intentando meterlo, el coño, que ya había llegado al clímax, reaccionó con más sensibilidad que antes. Con el tembloroso cuerpo de Delaney entre sus brazos, Dantalion una vez más penetro su pequeño agujero.

Entonces Delaney sobresaltada respiró hondo. Ella sintió como si fuera un pez con un arpón. Sin embargo, pronto se desplomó ya que no tenía la energía para luchar. Delaney se retorcía, por las brutales embestidas de su padre sintiendo placer con dolor también sintió como sus jugos se derramaban empapando sus muslos.

—Ja. Si ah, mmm.

El olor corporal de Dantalion que aspiro profundamente llenando sus pulmones era agradable. Emocionada, Delaney felizmente abrió las piernas y las coloco sobre los muslos de Dantalion, ahora sintiéndose más cómoda ya que ya se había acostumbrado.

Le gustaba Dantalion, que estaba ciego por ella como si fuera un bebé que persigue a su madre. Delaney sonrío sintiendo éxtasis con cada envestida que ponían su mente en blanco ya que las estocadas eran un tanto violentas porque estaba muy excitado, al igual que el extraño sonido de su respiración al contener los gemidos.

—Te amo, Line.

—Sí... yo también, hh, yo también, papá...

Delaney se las arregló para responder ya que no le dio ni siquiera un momento sintiendo el acelerado placer, y recargo su rostro en su firme y ancho pecho. Y al sentir el pene apuñalar la pared interior ya muy sensible, gimió y grito un coro de alegría. Con el pensamiento de que tampoco podría hablar mañana.

—Tos tos...

Dantalion dejó escapar un gran suspiro mientras miraba a Delaney, quien era incapaz de levantarse de la cama.

—No... tos, tos, no...

Delaney apenas pudo responderle ya que estaba afónica, cerró los ojos, porque seguia cansada.

Mirándola así, Dantalion se culpó por lo de anoche. No quería que Delaney saliera con Lavia a pasear por la finca, así que abusé de ella toda la noche... hasta que finalmente, colapsó. Fue de lo más normal que cancelara el prometido paseo.

Ante la noticia del repentino resfriado de Delaney, la princesa Lavia le pidió verla, pero Dantalion no se lo permitió. Cada vez que Lavia intentaba verla, se enfrentaba con Dantalion y los dos solo actuaban ya que no se soportaban, Dantalion le dio la excusa de que no podía verla ya que corría el riesgo de también enfermarse.

—¿La princesa sigue muy enferma?

—Si princesa, lamento mucho darle tan malas noticias, pero hasta que se recupere no podrá ver a mi hija, así que será mejor que se vaya a su casa.

Si es posible, no estaría mal que dejaras también el Imperio para siempre y volvieras a tu país.

Dantalion sonrió mientras añadía a sus espaldas. Ante su abierta hostilidad, Lavia también respondió con una sonrisa.

—Cuando sea el momento adecuado volveré a mi país, aunque no está muy lejos como para no volver al imperio, El Gran Duque parece estar muy interesado en mi itinerario aunque solo soy la princesa de un pequeño país.

—Aunque solo seas la princesa de un pequeño país, eres una persona impura que ha estado coqueteándole a mi única hija, así que no cambiare de opinión.

—Jaja, también es una nueva experiencia escuchar al Gran Duque a quien apodan "el diablo" decir que soy impura.

—Oh, no sabía que habría un tonto que creyera los ridículos rumores de que yo era "el diablo".

—Nunca dije que lo creía.

Con una toalla fría en la cabeza, Delyne movió la cabeza, cansada de escucharlos pelear detrás de la enorme puerta. Aun así, no le disgustaba por completo la atmósfera ruidosa y bulliciosa en el territorio de Baal. Al escuchar su constante pelea, Delaney dejó escapar una pequeña risa.

Pero eran muy ruidosos. Como la pelea no daba señales de terminar, Delaney, exhausta, se cubrió la cabeza con la manta y cerró los ojos. Quería dormir, pero no podía por el ruido de los dos discutiendo.

—¿Cuándo dejara de discutir con la princesa?

Delaney pensó, agarrando en su mano la llave del cinturón de castidad.

«Nunca te dejaré ir»

Dantalion, que ni siquiera sabía lo que estaba pensando, estaba ocupado discutiendo con la princesa Lavia como si fuera un potro desenfrenado, ya que no estaba Delyne para detenerlo.

Aunque afuera estuviera un poco ruidoso, pero de todos modos mi vida junto al Duque de Baal era pacífica.

Fin de Padre ¿Por qué eres un hombre tan malo?

Muchísimas gracias por leer nuestra versión

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