La inmoralidad de la tonta princesa.- Prólogo

 

Marilyn, de dieciséis años, no se le permitió asistir al debut realizado para las damas nobles de las familias aristocráticas. En cambio fue llevada a la habitación secreta de su madre Diana, la cual ni su esposo siquiera conocía, donde se llevó a cabo una clase especial para ella. Marilyn se sentó en una silla y miró al hombre y la mujer mezclándose en el dormitorio de la habitación secreta.

—Deténgase.

El hombre y la mujer que se habían estado acariciando durante un rato dejaron de hacerlo ante la orden de su niñera Charlotte.

—Abre tus piernas.

La mujer se encontró con los ojos puros de Marilyn ante sus palabras.

—Vamos.

Charlotte le gritó vacilante, y la mujer no tuvo más remedio que abrir las piernas frente a Marilyn. Charlotte dijo con un tono tranquilo, señalando el capullo de la mujer que estaba completamente mojado.

—Así, tiene que estar húmedo aquí abajo, señorita. De esa manera, podrá aceptar fácilmente el de su futuro esposo.

—Bueno, ¿quién será mi esposo?

—... lo decidirán pronto. 

Por el bien de su futuro esposo sin rostro, Marilyn tenía que aprender.

—¿Pero por qué están haciendo esto?

—Porque haciendo esto hará que la ame aún más.

— ¿Me amara si hago esto?

—Sí, y por este acto podrá tener un bebé aquí.

Marilyn inclinó la cabeza mientras observaba a Charlotte tocar suavemente su vientre.

— ¿No es un regalo de Dios?

—Sí, así es. Pero los humanos también tienen que hacer un esfuerzo para recibir ese regalo.

—Ah, claro.

Marilyn estuvo de acuerdo. Lo intentare quiero ser amada. 

Entonces la mujer se levantó de la cama y se arrodillo en el suelo entre las piernas del hombre, tocando y acariciando la cosa que tenía frente de ella.

—Mira cuidadosamente. No te puedes perder nada.

—si. . .

Era extraño verla tocar algo tan feo haciendo que se levantara. Incluso lo llevo a su boca, Marilyn no pudo ocultar su asombro.

—Oh mí.

—No es nada extraño. Es algo que les gusta y los hace regocijar.

— ¿Eso es asqueroso?

—No es asqueroso, señorita. Esto es algo hermoso para una pareja. Tiene que crecer así para que broten bien las semillas.

No escucho lo que dijo su niñera, viendo como lo lamia y chupaba como si fuera un delicioso caramelo Marilyn sin darse cuenta abrió la boca mirando fijamente la expresión de la mujer.

—Yo también quiero chuparlo.

Cuando Marilyn trató de levantarse de su asiento, Charlotte la detuvo con retraso.

—Este hombre no es tu marido, ¿verdad? Esto solo lo puedes hacer con tu marido.

—Entonces, ¿están casados?

Charlotte se quedó sin palabras ante su pregunta, ya que la tomó con la guardia baja.

—Son pareja.

Dijo Diana, que estaba sentada junto a Marilyn como si no quisiera estar allí.

— ¿Mi madre también hizo esto?

Marilyn preguntó inocentemente.

Diana sonrió y acarició la mejilla de Marilyn.

—Sí, así fue como di a luz a tu hermana, a tu hermano y a ti.

—Mi madre también…

Ante el comentario de Diana, Marilyn asintió y volvió a mirar al hombre y la mujer. Después de acariciarse, los dos comenzaron a encajar. Charlotte junto a Marilyn continuó explicando en voz baja.

Los gemidos y crujidos comenzaron a rugir. El sonido de la carne chocando fue contundente, y le mostraron a Marilyn todo tipo de posturas empapados en sudor, y el hombre y la mujer copularon como animales durante horas.

Cuando Marilyn se fue, Diana miró con ojos inexpresivos a la pareja, ambos vestidos y arrodillados.

—¿De dónde sacaste a estos dos?

Charlotte respondió de inmediato a la pregunta de Diana.

—La traje del pueblo de al lado. Es la primera vez que viene, y es un hombre casado. 

—¡Yu-yuu...!

La mujer, que no sabía ese hecho, se asombró de haberse acostado con un hombre casado.

—Y a esta la recogimos en la calle. También confirmé que tuvo varias parejas sexuales.

—Ja, ¿la calle?

Charlotte dijo la identidad de los dos sin cambiar ni una sola vez de expresión. El hombre y la mujer que se conocieron hoy por primera vez no pudieron salir del susto. El hombre estaba preocupado por las enfermedades de transmisión sexual y la mujer no pensó que sería un hombre casado. Pensó que estaba soltero porque no dejo de coquetear con ella. 

—Creo que es seguro que nunca se habían conocido. A juzgar por su reacción.

—Sí, dales todo lo que quieran y deja que se vayan. Que nunca olviden que deben guardar bien el secreto. 

—Sí, lo sé. ¿Habrá alguna recompensa?

El hombre dijo como si eso estuviera estado esperando.

—Dejar que se vayan.

Respondió Diana y obedientemente envió a los dos lejos e inmediatamente se fueron sin dudarlo.

—Charlotte

Cuando se fueron, Diana llamó en voz baja a Charlotte.

—Me haré cargo de ello.

Incluso sin que ella dijera más, Charlotte supo que quería. Diana levantó la mano y le hizo un gesto para que saliera.

Charlotte se fue. Diana se tragó las lágrimas mientras se sentaba sola en la habitación, mirando la cama desordenada. Todo esto fue una lección secreta que solo ella, Charlotte y Marilyn debían saber.

Las damas aristocráticas fueron las culpables de haberle hecho esto a su tonta hija, no la dejaron debutar ni celebrar felizmente su ceremonia de mayoría de edad, según dijeron que lo mejor sería que debía ser amada por su futuro esposo.

Diana finalmente se echó a llorar porque se sentía culpable, jamás le habría hecho esto si su hija fuera normal, aunque pensó que esto  eventualmente ayudaría a Marilyn. 

La princesa Marilyn no fue una tonta desde el principio. Aun así, la gente ahora estaba ocupada menospreciándola por ser una tonta, y la  señalaban, así que por lo mismo la escondieron en el castillo de la familia Careé y no la dejaban salir. 

Diana no creía que el futuro marido de Marilyn la llegara a amar de verdad. Entonces, en lugar de eso, debía criarla para que fuera una buena amante y así jamás se divorciaría de ella.

—Lo siento, Mariel... A medida que la familia se va suprimiendo poco a poco, me preocupa no poder protegerte con el poder que nos queda, por eso esta madre te está contaminando así. . .

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Comentarios

  1. Bueno xd por la sinopsis sabemos que se consiguió su tóxico que no la soltará.

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